domingo, 18 de julio de 2010

Acerca de valorar

A veces estamos toda una vida para conseguir algo. Cuando por fin lo tenemos, cuando por fin es nuestro de una vez por todas, de un día para el otro y casi en un abrir y cerrar de ojos, se va. Así como si nada.
Cuando nos hacemos conscientes de que se fue, de que no lo vamos a volver a tener nunca más; ahí es cuando sentimos como, poco a poco, se nos rompe el corazón.
Primero sentimos un fuerte dolor en el pecho -literal- y nos preguntamos porqué. Nos damos cuenta de que nos falta algo, quizá eso que perdimos; que cuando fue nuestro llegó a ser parte de nosotros.
Y nos seguimos preguntando porqué; porqué fue que lo perdimos, que fue lo que hicimos mal.
Luego no encontramos la respuesta, o peor aun, la encontramos. Es que si hay algo peor que preguntarse ''por qué'' debe ser preguntarse ''que hubiera pasado si''
Sentimos como nos trituran el corazón, como desangra, como poco a poco va dejando de latir. ¿Qué será de lo que perdimos?
El tiempo hace que la sangre coagule.
Dejamos de necesitar aquello, pero no lo olvidamos.
Cada tanto nos preguntamos porqué, aunque en si no nos duele tanto como antes.
Nada vuelve a ser lo mismo y profundamente sabemos que sigue habiendo un vacío presente siempre, en nuestro resucitado corazón.
Definitivamente,
uno no sabe lo que tiene hasta que lo pierde.

No hay comentarios:

Publicar un comentario